Fallece en Madrid, D. Evaristo Martín de Sandoval, marqués de Sierra Bullones (G. de E.), fundador de la Maestranza

El pasado 19 de noviembre, falleció en Madrid el fundador de la Maestranza, D. Evaristo Martín de Sandoval, que fue el primer presidente de esta Corporación, en 1999.

Como descendiente de una larga familia de militares y legionario de honor, su amor por nuestras Fuerzas Armadas y gran conocedor de sus históricas gestas, le lleva a fundar la Maestranza de Caballería de San Fernando, que engloba a los descendientes de los Caballeros Laureados de la Real y Militar Orden de San Fernando (1811), con el objetivo de mantener viva su memoria y las hazañas que han encumbrado a nuestros Ejércitos.

Arquitecto e Historiador, miembro de diversas academias e institutos, presidente del Consejo de la Sociedad de Estudios de Historia de España y Académico de Número de la Academia Milítense Hispana.  Compaginó su carrera de Arquitecto, con la pasión por la historia y la genealogía, autor de diferentes estudios sobre diferentes personajes y poblaciones como Piedrabuena en Ciudad Real; La Encomienda de El Viso de San Juan (siglo XII al XVIII); D. Juan de Austria; San Isidro; los López Altamirano, descendientes del famoso marino Blas de Lezo; los Larios de Tejada, y un largo etc.

Su mayor tarea, se la dedicó a su familia. Una obra interminable, que ha llenado los últimos treinta años de su vida, investigando en numerosos fondos, sobre las familias, tanto suyas como de su mujer; Martín- Sandoval; Coig-O´Donnell; Cútoli-Rebagliato; Casa Zabala Siglo XVI en Éibar y XVII en la Ciudad de los Reyes del Perú; Casa de Hernán Pérez del Pulgar, “el de las Hazañas”; los Travesedo – Colón de Carvajal, etc.

Su espíritu de genial investigador, le hizo indagar también sobre importantes pintores, como D. Juan de Villanueva; Luis Paret y Alcázar;  y Flipart,  entre otros muchos.

Marido de Carmen Travesedo Colón de Carvajal, marquesa de Sierra Bullones, y padre de los Maestrantes, Evaristo-Jaime y María Grimanesa Martín de Sandoval y Travesedo, con ellos se aficionó a los caballos y durante varios años acompañó a sus hijos en las diferentes competiciones. Hizo numerosos amigos en el mundo ecuestre por su carácter abierto y alegre, gran conversador y con una amplia cultura y memoria, era capaz de enlazar conversaciones de muy diferentes temas en una misma tarde.

Su ausencia va dejar un vacío muy grande para todos los que le conocieron y como siempre decía; “solo se vive una vez” y hay que vivir siempre a tope, con la familia y con los amigos.

Así lo hizo. Deja innumerables buenos amigos en todas partes, que esperamos que le recuerden con el cariño que se mereció.

 Descanse en Paz.