Reunión Extraordinaria de la Real y Militar Orden de San Fernando, en Aranjuez

En el Palacio Real de Aranjuez, presidida por S.M. El Rey Felipe VI, se celebró Reunión Extraordinaria de la RMOSF. S.M. Fue recibido por el Alcalde del Real Sitio, D. Miguel Gómez Herrero, el Delegado del Gobierno, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y el Gran Canciller de la Real y Militar Orden, El General del Aire, D Miguel Ángel Villarroya Vilalta.

Paso revista a tres unidades con guion-enseña de la Orden de San Fernando, las compañías de Mar de Ceuta y Melilla y el Grupo Naval de Playa.

Seguidamente el Rey entregó un recuerdo, a los familiares de tres cruces de S. Fernando, leyéndose  la relación de los hechos que motivaron la concesión de la recompensa a estos tres condecorados; Cruz Laureada,  del Teniente de Ingenieros, D. Ángel Sevillano Cousillas, por su valor en la defensa de Kudia Tahar en septiembre de 1925, Cruz Laureada del Sargento D. Mariano Ascoz Cabañero, del Blocao de Nator nº 3,  y Medalla Naval, del Alférez de Navío D. José Armán Macía.

Pasando a depositar una corona de laurel en el monolito conmemorativo en homenaje a los caídos, acompañado de los familiares.

Seguidamente tuvo lugar el desfile de la Agrupación de Honores, abierto con un sobrevuelo de la Patrulla ASPA de helicópteros.

Foto de grupo del Rey con los algunos componentes de la Asamblea de la RMOSF

Finalizando la parada militar, El Rey se retiró con los componentes de la Asamblea de la Orden, presidiendo la Reunión Extraordinaria en un salón interior. Mientras que los asistentes invitados fueron entretenidos por la banda de Regulares de Melilla, en el patio del Palacio.

S.M. El Rey con Ana de Ugarte y la Marquesa de Sierra Bullones

Al finalizar,  todos los asistentes se desplazaron al interior del Palacio, donde el Rey pronunció unas palabras en homenaje a los laureados que dieron su vida por España, brindando con el Rey  por todos ellos.

Foto delante del monolito de la RMOSF. donde se colocó la corona de Laurel.

Al finalizar los actos, el Rey se trasladó a la inauguración de La Casa del Labrador, un palacio de recreo construido a finales del siglo XVIII por orden de Carlos IV en el Jardín del Príncipe del Real Sitio de Aranjuez.